DESDE LA DOBLE A

Hasta que a Hacienda (de Leganés) le dé la gana

El portavoz del grupo municipal socialista,  Pedro Atienza

El portavoz del grupo municipal socialista, Pedro Atienza

 

La palabra ridículo, como tantas otras, tiene unas connotaciones muy importantes y contundentes. Más allá del término propiamente dicho, hay quien lo usa más allá. Hay que lo hace suyo y lo agrega a sí mismo como branded content. Es decir, hacen del ridículo su bandera. En el caso de Leganés, lo tenemos en el propio alcalde. Santiago Llorente hace del más sobresaliente ridículo su marca personal. No conviene banalizar. Es algo muy serio que un alcalde de un municipio cercano a las 190.000 personas tenga el ridículo como carta de presentación. Llorente no escatima en esto. A él le gustan las cosas a lo grande, como los cachopos que se mete entre pecho y espalda. Por tanto, tenemos ridículo en grandes dosis.

Cada semana, o cada día, tenemos la ración. Una de las últimas, la sentencia que aclara que sus directores generales son ilegales. Llorente esgrimió que él los nombró exactamente igual que el PP. No hay más preguntas. Es un ridículo, pero un agravio mayúsculo hacia los vecinos y vecinas.

Mientras la tropa de directores generales que Llorente puso a dedo asfixian económicamente al Ayuntamiento de Leganés, 14.000 leganeses se encuentran sin un puesto de trabajo. Pero, es que encima irá al Supremo a defenderlos. Estos enchufados regulares no son los vecinos que más importen a Llorente, son los únicos que le importan. Sus sueldos son el aloe vera que cicatriza (en la superficie) las grietas abiertas en el PSOE de Leganés por las distintas familias y sus relaciones enfrentadas. Conviene refrescar que sólo un grupo de 11 personas se van a llevar de nuestro sudor cuatro millones de eurazos cuando la legislatura haya finalizado.

Mientras el glotón regidor socialista va al Supremo a defender a sus directores (que no dirigen absolutamente nada), Leganés se encuentra en la parálisis más notable.

Basta un ejemplo, los teatros y centros cívicos de la ciudad están cerrados a cal y canto por capricho de este Gobierno para uso de sus ciudadanos. Los vecinos no pueden utilizar las instalaciones que nosotros mismos costeamos. Tiene traca la situación. La mentira, igual que Leganés, se les cae. Dicen que no hay dinero. Claro, no lo hay porque se lo llevan ellos en gruesos y paranormales sueldos.

El concejal de Hacienda, Pedro Atienza, es responsable del cierre de los teatros. Atienza no ha sido capaz de sacar unos nuevos Presupuestos (rotundo fracaso político de su persona) y tiene unos ilegales. Está tan feliz. Qué vamos a esperar de un edil de Hacienda que en los debates de Presupuestos echa una cabezadita. Ahí están las fotos que hablan por sí solas. En el debate, Atienza hablaba poco. Tuvo la osadía de presentarse con un folio en blanco. Eso mismo, el folio en blanco, es la hoja de ruta de este Ejecutivo. Ojo, no es una metáfora, es lenguaje literal.
El caso es que no se están pudiendo llevar a cabo, por ejemplo, obras y eventos solidarios en Leganés. Precioso, estupendo. Ignoro si pretenden que les demos un pin o similar… Además, cuando les preguntas por el tema dan la callada por respuesta. Ni siquiera el primer capítulo de un raso manual de Comunicación tienen estudiado. Siempre hay que responder, pero teniendo también a enchufados en el gabinete de Prensa, no podemos aguardar a otra tesitura distinta. De dónde no hay no se puede sacar.

Proyectos como la gala de la sonrisa de una asociación con tanta solera en Leganés como la de Esclerosis Múltiple o el de Crepaso están en el más profundo y oscuro ostracismo por gracia y obra de este concejal de Hacienda y Gobierno. Los euros públicos siguen entrando en sus cuentas corrientes, pero la ciudad está en franca inacción. La cultura es la vida y color de las calles de cualquier pueblo que se preste. Acabar con ella y con la solidaridad es adormecer a las almas que te pagan el salario a costa de sus riñones. Llorente y esbirros no conseguirán poner en marcha el efecto narcotizante en este municipio. Ya estamos viendo cómo la gente y distintos colectivos claman contra esta nefasta gestión que cierra teatros y abre el grifo para chorrear nóminas de directores ilegales, según la Justicia.

El concejal de Hacienda cuando dice que no hay dinero para técnicos (no voy a comparar lo que cuesta un técnico para un evento solidario con los cuatro millones de eurazos para los ilegales porque es para reír o para llorar) por su nefasta previsión tendría que caérsele la cara de vergüenza. En todo caso, bajó la cabeza y algo traspuesto se quedó. Insisto, vean la foto.

Porque no se puede arrebatar la cultura, la solidaridad ni la vida a los barrios. Porque ningún Gobierno puede adormecer a una ciudad.

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