DESDE LA DOBLE A

Las carcajadas ya no se disimulan

Hay formas y formas de reírse. Me refiero a reírse de los demás. Se puede optar por disimular o directamente ni molestarse y evidenciar las carcajadas hacia el otro o los otros. Eso parece que está sucediendo en Leganés. Eso está ocurriendo con el Gobierno que regenta la ciudad. Es un no parar de reírse. Se suceden las risotadas por momentos. Me intentaré explicar. Un tema que no hace absolutamente gracia es la falta de empleo tan acusada en esta época. Basta recordar que, en Leganés, contamos con más de 15.000 personas que se encuentran sin un puesto de trabajo. Una cifra gruesa e insoportable que es un verdadero lastre para el municipio. En ese sentido, ni siquiera bromas las justas; bromas ninguna.

Resultaba (tanto para los que tienen empleo como para los que no) un certera patada al estómago enterarnos de los desorbitados sueldos que el alcalde de Leganés, Santiago Llorente, ponía a la familia socialista. Más allá de los nóminas de la Corporación, 60.000 euros para el portavoz, 54.0000 para el portavoz adjunto o 51.000 para la figura sacada de la manga y denominada “concejal para tareas de grupo” (sueldos, perdón, sueldazos que fueron aprobados con el voto favorable de PP, PSOE, Cs e IU), están los que ha puesto a su gente. 14 son los directores generales que se calzan 51.000 euros. Todos ellos del círculo socialista, ninguno funcionario. Todos ellos chupando del bote público. Gran parte proviene de las Juventudes socialistas y sólo tienen un carnet en la boca. Pero, un carnet que vale su peso en oro. Poquita gracia tiene.

Menos gracejo aún el derechazo sin anestesia que supone el caso Borreguero. Este señor, jefe de la Asesoría Jurídica del Ayuntamiento de Leganés, cobra 90.000 euros anuales del erario público. Una persona que también tiene carnet socialista (aunque debería, por vergüenza torera, aplicar rotulador permanente en esa parte del carnet y borrar lo de socialista y obrero) y que colaboró activamente en la campaña. Favor bien saldado. Luego va diciendo que hay demasiadas menciones a su persona. ¿Qué pretende? Ni el mejor de los pájaros, con los chuzos de punta que caen, tendría tanta osadía. Por supuesto, Llorente no es sólo cómplice de estas jugadas sino brazo ejecutor. Que no les engañen con la ley porque, en muchas ocasiones, lo legal oculta barbaridades morales.

Mientras la mayoría de leganenses capean el temporal de la mejor de las maneras y con esfuerzos notables, los carnets socialistas viven a todo trapo. Sueldos de tamaña magnitud y no son ni capaces de sacar unos Presupuestos adelante con ningún otro partido. Además, hay que reseñar las comidas que se propina el alcalde con la tarjeta del Ayuntamiento. Los homenajes que se da Llorente a costa de todos suponen otro porrazo a las mandíbulas de los vecinos. Come él y sus invitados, que según el día pueden ser empresarios, dueños de medios de comunicación o algunos periodistas que gustan de participar en estos juegos que por mucha sonrisa socialista, insisto, ninguna simpatía trae a los ciudadanos. Así llevan el año que cumple esta legislatura. Se ha gastado Llorente más de 2.000 euros públicos en sus festines, pero casi le duele más la tripa de reírse que de jalar.

No en vano, ha llegado el punto en que esas risotadas no pueden quedarse en meros gemidos ruborizados sino que han pasado a ser carcajadas en toda regla. Me refiero al engaño de la supuesta Feria del empleo que se organizó en Parquesur hace tan sólo unos días. Hemos podido comprobar que no había ofertas de empleo reales y que tampoco se podía dejar los CV. Eso sí que es un buen chiste, un Feria de ¿empleo? en la que ni siquiera puede depositar uno su experiencia profesional por escrito.

El cabreo de muchos de los asistentes no se hizo esperar y dieron buena cuenta de él a través de las redes sociales. Lo que realmente se pretendía era atraer a la mayor cantidad de personas para que consumiesen y comprasen en el centro comercial. Toda una tetra a costa de los apuros y necesidades de los asistentes. Todo ello con la presencia de nuestro socialista alcalde y el comunista Rubén Bejarano, concejal de Empleo. Un concejal de Empleo que, con ideas así, hace las delicias empresariales de una gran superficie. Las grandes superficies que, por cierto, son la quintaesencia del trabajo precario, mal pagado, horarios interminables… Eso es comunismo y no, por ejemplo, un verdadero apoyo al comercio local.

Por tanto, los socios del cortijo de Llorente tendrán derecho a un tercer riñón. Los dos que tienen no aguantan ya el peso de tanto billete público. Mientras, los que peor lo pasan, los más de 15.000 desempleados de nuestra ciudad, han visto cómo se les ha toreado. Allí mismo, en esa Feria de no sé qué, los disimulos perecieron. Se puede afirmar que las carcajadas son toda una realidad que ya no guardan intenciones de ser enmascaradas o camufladas.

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