DESDE LA DOBLE A

No pasarán

Colmeiro-(1936)

Terror en Galicia. Grabado del artista gallego Manuel Colmeiro Guimarás fechado en 1936

 

El frío suelo del kilómetro cero en Madrid ha sido testigo. Sobre él, muchas siluetas que recuerdan rostros reales. También, algunas siluetas con interrogaciones, en clara referencia de los que no se sabe, ni siquiera, dónde están, pero que también son reales. Hombre y mujeres que fueron víctimas de una de las etapas más cruentas de la historia contemporánea de nuestro país; víctimas del franquismo.

Esta semana, sus descendientes los han recordado. Sus hijos, hermanos, sobrinos… Una gran parte de esos descendientes están cercanos a las ocho decenas de vida. No en vano, siguen reclamando lo que es de justicia y no permitirán que estas caras caigan en los tentáculos del olvido ni que esos nombres se borren de la Historia. Verdad, justicia y reparación. No nos confundamos, no pretenden reabrir herida alguna. Lo que desean las víctimas del franquismo es reclamar estos derechos.

Está claro y rotundamente demostrado, dicho por la propia ONU, que hay multitud de fosas comunes que han de ser levantadas, hay más de 2.300 repartidas en toda España. Se trata de muertes que originó el régimen del dictador que hoy cumple 41 años bajo tierra. Si bien conviene recordar que, tras el fallecimiento del caudillo, continuó la represión, al menos hasta el año 83. Y es que la Transición cuenta con cosas buenas, pero también cuenta con lista de asesinados.

Además, la lucha se expande a la simbología y nombres de golpistas y de asesinos que aún tienen presencia en calles de pueblos, provincias y de la mismísima capital de España. Y es que en Madrid hay más de 130 calles con nombres franquistas. Nadie duda de que esto en Alemania sería impensable. Es totalmente indefendible que tengamos que ver estos nombres sobreimpresionados en las placas que anuncian avenidas o vías mientras paseamos.

Es toda una experiencia observar a esta generación, hoy abuelos, que luchan por seguir adelante. Pero, seguir adelante con memoria y con reparación. Sus ojos aún confían en ver el día en el que los frutos de su lucha sean una realidad. La vida, desde luego, les ha enseñado a no rendirse.

Sin embargo, no toda la sociedad va en el mismo camino de libertad y memoria. Otra vez más, en esta fecha del 20 de noviembre, ha habido homenajes a una de las figuras más sanguinarias del siglo XX español, Franco. Inquieta sobremanera que en este tipo de reuniones haya gente muy joven… Es algo sobre lo que reflexionar y se antoja más que necesario.

Los rostros de aquellos y aquellas a los que arrebataron la vida están en buenas manos para su justa memoria. Rostros que se reflejaban en esa lona sobre el suelo de la Puerta del Sol. Lona que después de la manifestación se recogió, pero esas caras no se van del corazón de muchos. Corazones, como absolutamente los de todo el mundo, que son rojos y están a la izquierda.

Conviene avanzar y es preciso afrontar los retos que nos plantea el futuro. Pero, hay que hacerlo con la conciencia tranquila que otorga la dignidad de la justa memoria. La lucha no parará hasta conseguirlo. Por el merecido y honrado descanso de esas almas (que no sean invisibles) y por la retirada de los nombres franquistas de las calles. Como escribía Alberti y canta Ibáñez, “¡a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!”. Porque no pasarán…

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