CILUSIONADOS

No son fontaneros lo que Europa necesita

Desde que la quintaesencia de la democracia radica en la televisión, nos estamos aborregando. Democracia berlusconiana en Italia e ideología supuestamente izquierdista en España, pero que en muchos casos es tan burguesa como las mansiones que habitan sus jefes, son sólo dos ejemplos. Desde que las pautas las impone la tele, somos campeones por la cola en todo, hasta en Eurovisión. Y no sólo es que la televisión nos adoctrine y manipule, sino que es la escuela de nuestros líderes políticos. No es que la televisión vaya hacia nuestros políticos. Es que nuestros políticos hasta se ponen de rodillas por salir en ella. La tele incluso impone la forma en que debe anudarse la corbata o el color que debe lucir la chaqueta. Preguntádselo, si no, a Albert Rivera, y os informará de los requisitos que imponía a sus candidatos para los puestos clave.

Pero olvidaos de esta introducción. Simplemente he querido decir que con los políticos que tenemos en Europa, y sobre todo en España, y con la escuela en que están formados no es extraño que los problemas no sólo no se resuelvan, sino que se enquisten eternamente. Esto es lo que sucede con el coronavirus, el gas, la gasolina, la electricidad, el paro, la migración, las materias primas, los productos industriales…. Y para resolver todos estos problemas tenemos a unos fontaneros. Con la experiencia laboral de nuestros jefes de partidos políticos, no es extraño que seamos campeones del paro. Con sus tesis doctorales, nuestros científicos huyen despavoridos hacia otras tierras. Con unos juristas al frente de nuestra sanidad, el coronavirus se lo pasa en grande. No, no es para reír, es para llorar. Los problemas no sólo se deben resolver, sino que se deben prevenir. Cualquier día le da un antojo a Putin, y nos deja sin gas a toda Europa, o Turquía abre las puertas,y Europa se llena de solicitantes de asilo. (y que conste que esto no significa la menor crítica ni a los inmigrantes ni a los refugiados,pues conozco el mundo de la emigración por haberlo vivido personalmente), o se cierra el Canal de Suez y nos quedamos sin gasolina. China ya nos está demostrando un día sí y otro también hasta qué punto puede bloquear a la industria europea.

Son demasiados los campos en los que Europa tiene los pies atados, y no sólo el campo de la defensa, como dije la semana pasada Es demasiado grande la dependencia que tiene Europa de ciertos países que no brillan precisamente por su grado de democracia o de libre comercio. No se trata de orgullo nacional español, ni de orgullo europeo. Se trata de libertad. Y cuanto mayor sea la dependencia de otros países, menor será la libertad. Y cuanta menos libertad, menos democracia. Y cuanta menos democracia, menos calidad de vida. Y, por el contrario, cuanta más libertad, más democracia. A mayor dependencia de China, más peligro de paro en España y de emigración hacia países industriales. Y emigración significa separación de la familia, alejamiento del entorno en que has vivido o te has criado, y significa también soledad. Liberarse de la dependencia frente a Estados Unidos en el campo de la defensa significa mayor investigación, y esto, a su vez, trabajo más productivo y más remunerado, es decir mayor calidad de vida.

Son muchos los campos en los que España la UE está atada de pies y manos y dudo mucho de que nuestros fontaneros sean capaces de llevar correctamente las riendas de nuestros países.

Todas estas carencias afectan muy negativamente en la calidad de vida y en la democracia de los europeos. Todas estas carencias solamente se solucionan con una Europa Unida. No, los Estados miembros no las pueden resolver ellos solos, ni la UE lo logrará prescindiendo de la colaboración de los Estados. En todos estos campos se trata de competencias compartidas entre la UE y los Estados miembros, y según el gran cacareado principio de subsidiaridad, que casi siempre se ha utilizado en sentido nacionalista -que no es los mismo que nacional- estas carencias se deben resolver en el ámbito más apropiado, que, dado las proporciones de los problemas,en estos casos sería casi siempre el ámbito de la UE.

Pero para todo esto necesitamos no fontaneros, es decir encargados de solucionar averías, sino directivos competentes que se adelanten a los acontecimientos, técnicos y no simplemente juristas o filósofos, personas de espíritu abierto y democrático, no esclavos y peones de los partidos políticos. Y Esto sirve tanto para España, como para la UE, pues la UE tiene, lamentablemente, el mismo esquema de partidos políticos que reina en los Estados miembros.

Y Europa sigue atada de pies y manos, con unos jefes modelos de pasarela prestos a salir en la tele, y nosotros, aborregados.

 

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