ESPECIAL

Una chica de Leganés en Gloucester

Elena

Elena Granel, a la izquierda, con su mejor amiga, Bea

 

Hace casi dos años que Elena Granel prueba suerte en Reino Unido: «Nunca hay mejor momento que este porque es la vida»


 
Siempre entusiasmada con la aventura y por descubrir más allá del territorio conocido. Quizás, por eso, de pequeña jugar a detectives era algo que le gustaba. Y es que, al fin y al cabo, la tarea de éstos es la de explorar e investigar. Siempre, desde la sonrisa e ilusión, cuenta las andanzas que le han ido ocurriendo en estos últimos tiempos. Concretamente, desde que, un buen día, tomó la valiente decisión de salir fuera para continuar.

Ella es Elena Granel, una leganense que alcanza el cuarto de siglo. Actualmente reside en Gloucester, Inglaterra y en un mes hará dos años lejos de tierras pepineras. Como ella misma dice, “aunque Gloucester no es la ciudad más bella de Inglaterra, aquí encontré lo que me gusta”. Ha visitado más lugares de las islas, pero sólo ha vivido ahí.

“Lo primero que recuerdo es la impresión de aterrizar en Birmingham y pensar: ya estamos aquí. Emoción, ganas y un pelín de nervios”, esa fue el cóctel que experimentó nuestra protagonista al poner, por vez primera, sus dos pies en su sueño y objetivo. Nos adentramos en Gloucester para conocer, de la mano de Elena, la vida, el día a día y las peripecias de esta valiente pepinera que se decidió a seguir escribiendo sus páginas fuera de Leganés.

Podríamos decir que el germen de esta decisión está en la universidad. Elena acabó, hace tres años, Magisterio de Educación Primaria en la Universidad Complutense de Madrid. En el último año de carrera obtuvo una beca Erasmus, destino a Finlandia. Ahí comenzaron a cocinarse las ganas de un futuro por el mundo. “Fue a la vuelta cuando le dije a mi madre que tenía claro que, aunque en ese momento no sabía cuándo, volvería a irme a vivir la experiencia a otro país. Esa experiencia tardaría dos años más en llevarse a cabo”, nos explica Elena.

Toda vez que la decisión de volver a irse al extranjero era firme, Elena se lo contó a su mejor amiga, la simpática Bea, con quien comparte momentos desde el colegio. A pesar de que el cuándo y el cómo no estaban muy claros, tal como suele suceder en los prolegómenos de toda idea, Bea accedió. Entonces, barajaron la idea, incluso, de empezar en una eco-aldea si no encontraban trabajo. Como ella misma indica, “los inicios, contra todo pronóstico, fueron muy buenos”. Todo era nuevo para Elena. Le encantaba poder hablar en inglés directamente con la gente y estaba entusiasmada y feliz de encontrarse allí. Lo que le resultó más extraño era la casa donde se instalaría y las tiendas. Además, me confiesa que no controlaba del todo bien los precios, por lo que no sabía si las cosas eran caras o baratas respecto a España.

En estos momentos, sus caminos se han distanciado un poco físicamente. “Vivimos juntas un año en Gloucester. Empezamos en una casa compartida con más ingleses y casera (típica casa inglesa en la que merece la pena vivir una vez en tu vida). Estábamos enamoradas de la cocina, pero el problema es que estaba lejos del centro de la ciudad y había que pasar por calles que no eran las más aconsejables. Después de tres meses compartiendo habitación y durmiendo incluso en la misma cama, nos mudamos a un pisito en el centro con dos habitaciones y sin estrenar. Bea se mudó a Bristol, hace algo menos de un año, y yo me quedé en el piso y alquilé la habitación a un compañero y amigo del trabajo con el sigo viviendo actualmente”, narra Elena.

En busca de un trabajo

Evidentemente, uno de los puntales innegociables de este plan es el terreno laboral. “Bea venía con trabajo fijo como enfermera en el Hospital de Gloucester. Yo, sin embargo, aunque había pagado una pasta a un traductor jurado para traducir mis cartas de recomendación y títulos, tenía claro que no me sería fácil encontrar un trabajo relacionado con Educación aquí. Piden experiencia o recomendación de un colegio inglés”, explica Elena, que actualmente sí está con trabajo. Tras haber estado echando currículum allí, la llamaron de un restaurante mexicano, “empecé sin fecha límite en el contrato (igualito que en España)”, nos agrega. A los pocos meses le hicieron supervisora y hace un año, assistant manager. Ella asegura que, “aunque no esté relacionado con lo que estudié, me está enseñando mucho. Está siendo una gran experiencia”.

Otro de los temas capitales cuando viajas a otro país es el idioma. Esto no ha sido nunca un problema para Elena. Ha estudiado inglés durante toda su vida y, además de ser una lengua que le encanta, ha podido ponerla en práctica en Finlandia donde la utilizaba para comunicarse en el día a día. Lo único, si hay algo que apuntar en este apartado y en tono más distendido, es lo que ella nos indica, “el inglés no ha sido un problema para mí, sólo a nivel de humor absurdo e ironías, que no siempre se pillan”.

Más allá de los inicios, pedimos a Elena que nos sitúe en su día a día de hoy. Actualmente, lleva un ritmo de vida frenético. Además del trabajo, también da clases particulares a una chilena durante seis horas a la semana. A esto hay que sumarle lo normal en cualquier persona como el tiempo de ocio. Sin embargo, se muestra contenta porque tanto su trabajo como las clases particulares le dejan bastante flexibilidad horaria para organizarse con el resto de cosas.

En este punto, quiero que me cuente algo más sobre el mundo laboral por allí, si hay similitudes con España o no. Sé que Reino Unido cuenta con una de las tasas de paro más baja de Europa. Me da detalles, “no tiene nada que ver. Aquí puedes tener una vida digna aunque sea lavando platos en un restaurante. El dinero te da para alquilar una casa, pagar impuestos, comprar tus cosas y darte tus caprichos. Vives sin pensar en la pregunta de: ¿y cuándo se me acabe el contrato? Además, muchos trabajos, sobre todo en el sector servicios, hacen un contrato de 12 horas mínimas, pero eso significa que es flexible a las necesidades de los empleados. Si alguien quiere más dinero puede trabajar más de 40 horas (en mi restaurante, el cocinero ha llegado a hacer 70 horas a la semana). Y, a su vez, quien necesite más tiempo libre una semana, aunque en general haga 40 horas, puede hacer 20 sin necesidad de baja, vacaciones o días de asuntos propios”.

Desde luego, parece que mayor flexibilidad, existe. Uno de los temas de actualidad este año, por aquellas tierras, pero que repercute, en cierta forma, al continente, ha sido el Brexit. Quiero conocer si le ha afectado, “aún es demasiado pronto, pero sí se pudo apreciar durante las semanas cercanas al Brexit a la gente que estaba a favor o en contra. Hacían comentarios, dejaban notas y estaba en boca de todos…”, me contesta Elena.

La nostalgia de la aventurera

Será el próximo 16 de octubre, concretamente, la fecha en que se cumplan los dos años de Elena fuera. Evidentemente, con sus idas y venidas a Leganés, especialmente en verano o fechas navideñas. En este punto, toca hablar de la nostalgia y de lo que más extraña uno de su lugar de origen. “Lo que yo echo más de menos es casi lo que cualquier español fuera de su país. Lo primero, la comida; su calidad, variedad, ingredientes… Después, el tiempo. No sólo porque se diga que en Inglaterra está lloviendo (no siempre), pero es verdad que aquí todo es muy lineal. Acostumbrada a que en invierno haga mucho frío y en verano, mucho calor. Aquí es todo parecido. Temperatura media de chaqueta o abrigo y el paraguas en la mochila. Por no hablar de que no tengo fines de semana libres, ni vacaciones propias de verano, Semana Santa o Navidad. En hostelería son precisamente los días que más se trabaja. Eso es lo que más echo de menos. De Leganés, obviamente mi familia, ver a la gente de allí, mi equipo de floorball e ir donde quiera sin preocuparme de trenes. De mi casa, tener la comida hecha todos los días, un hogar limpio y ropa planchada, pero aquí muevo cosas a mi antojo, compro lo que me apetece y como a la que hora que tengo hambre”.

Sin embargo, todo este tiempo, le está permitiendo conocerse mejor a sí misma y “te das cuenta de que lo que haces es porque quieres y no lo que se espera de ti”. Ha valorado, especialmente, la independencia, conocer nuevos lugares o culturas… En suma, lo que aporta una estancia en otro país distinto.

Un hecho curioso es cuando le pregunto si hay un antes y un después tras esta decisión. Convencida, Elena responde que, “la principal diferencia es la seguridad en mí misma. Es ver todo con nuevos ojos y la sensación de: se puede. De repente, el mundo parece más a mano y menos terrible”.

Un futuro por nuevos lugares

Y con esa sensación y ganas continuará Elena allá donde vaya. En mente tiene ideas sobre los próximos pasos que irá dando. Y, éstos parece que pueden darse por España. De momento, tiene pensado regresar en diciembre y el nombre de Granada suena con fuerza entre sus lugares favoritos. Puede ser ése el próximo capítulo de sus viajes, aunque de momento siga en Gloucester.
Llena de planes y de ganas está la mente de Elena. Por eso, no duda en recomendar experiencias similares a la suya, “siempre animo a la gente a ser valiente. Vivir por tu cuenta y sin el arropo de los tuyos no siempre es fácil. No todos los días son de color de rosa y se echan de menos muchas cosas. Conozco a muchos españoles cuya experiencia ha tenido desafíos extra, que se sentían perdidos y han dudado de su decisión. Con todo, cada uno se alegra de haber venido, de haberlo intentado y de haber visto y vivido una experiencia única. Para algunas personas, les basta con unos meses, a otras, años y otras se quedan toda la vida. Pero, lo que has vivido aquí, nadie te lo puede arrebatar”. Por último, Elena quiere agregar que “lo único que le diría a quien esté leyendo esto y pensando: a mí me encantaría, pero no es el momento; sí lo es. Nunca va a ser mejor momento que este porque esa es la vida. Siempre suceden cosas que nos van a retener de una manera u otra. Las barreras están en nosotros y no en los demás o en las circunstancias. Así que, ¡adelante!”. Pues, amén, Elena.

Un espíritu aventuro, en lo que a experiencias en el extranjero se refiere. Una leganense que prueba su suerte y a ella misma fuera de sus fronteras. Allá donde vaya, la recibirán encantados, quien ha tenido la oportunidad de conocer su esencia, lo puede asegurar.

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