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CANDIDATOS 26-M: Gema Gil, ¿y si gobierna Leganés una mujer?

Entre tanto portavoz hombre llegó como un soplo de aire fresco, Gema Gil. Emanó de la fuente de la gente corriente. Pero, no sólo marca el sexo la diferencia. Gema vino sin currículum político alguno, pero con brega suficiente en conflictos sociales. Con el interés y problemas corrientes. Y con esa receta fomenta y teje de ilusión el camino hacia el 26M.

Antes de ayer, por decirlo de alguna manera, porque no dudaría en hacerlo hoy si fuese pertinente, Gema era una más de las que se sentaba sobre los adoquines que vigilan los leones, en este caso los que tienen forma de estatua, del Congreso. Y lo hacía en las múltiples sentadas y marchas que tras tantos años de conflicto organizaba Coca Cola En Lucha para hacer frente a los desaires de una multinacional, que desoyó hasta a la Justicia, pero que, finalmente, acabó derrocada por personas como Gema.

Ella es la mujer de uno de los obreros de la embotelladora de Fuenlabrada. A partir de ese momento, el germen de serie que vela por las preocupaciones de los más débiles y se rebela frente a los desajustes que los poderosos inyectan en los humildes tomaba forma en Gema. Un surtidor de batalla que ya no pararía.

Y así, esta madre de dos hijos, que no le tiembla el pulso si en algún momento tiene que leer en un debate, porque no ha tenido años de ensayo sobre apolilladas moquetas, tomaba el liderazgo, empujada por sus compañeros y compañeras, de la candidatura de Unidas Podemos en Leganés. Hace ya de eso prácticamente un año. Desde entonces, un recorrido vertiginoso de 12  meses por una localidad que ha hecho suya y donde, especialmente, el tejido asociativo y vecinal le ha abierto las puertas de par en par. Eso sí, no ha habido ninguna transformación en su ser.

¿Cómo? Gema sigue siendo su aroma. Unas ondas que emiten cercanía, preocupación sincera y rabia ante el conocimiento de muchas realidades injustas de los leganenses que piensa cambiar. Y lo llevará a término si recibe la confianza para ello. Quien lea estas líneas ha de saber que si elige a Gema y a su equipo estará desechando la naftalina que lleva décadas en el Ayuntamiento de Leganés. Estará eligiendo a una persona que será capaz de llorar con un ciudadano o ciudadana por algo bueno o malo. Porque no disimula que no ella no es marketing, sino la calle. Y por ese se emociona como tú. Y así lo prometen y han firmado.

Ella va en serio. Tanto que ya sabe lo que es pasar los días sin ver a sus hijos, sin asistir a sus festivales como una madre. No en vano, paralelamente a este sacrificio se está forjando una nueva casa: Leganés, que ansía gobernar. Y, qué narices, volviendo al inicio, una mirada feminista, una mano de mujer sobre las sinos de la ciudad, ¿acaso bien no valdría la pena un ejercicio de confianza frente a lo ya conocido?

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