LEGANÉS

CANDIDATOS 26-M: Carlos Delgado, uno más como nosotros

► ESTOS ÚLTIMOS 4 AÑOS de gobierno socialista hemos visto a una suerte de vampiros que han absorbido la alegría para meterla en sus bolsillos
► ¿Y MÁS ALLA DE LAS DOS opciones, Pepsi o Coca-Cola como metáforas, qué tenemos? Hay un grupo de gente…
► EL LÍDER DE ULEG ES EL candidato que más se asemeja al 99 por ciento de los y las leganenses; sigue viviendo en un piso de 50 m² en San Nicasio
► CARLOS DELGADO DE 41 AÑOS, casado y con dos hijos, es un gran defensor de la cultura del esfuerzo
¿Y SI DEJAMOS ATRÁS el camino de los de siempre en estas municipales? Quizás es el momento de darle el voto a Carlos

¿A qué saben los sueños? Probablemente a una suerte de composición heterogénea. Si buscamos, encontraremos, entre otras muchas cosas, la felicidad de nuestros hijos en sus colegios, que tengan también los mejores parques en los que jugar y crecer, que a nuestra pareja o familiar que ha decido emprender un negocio sea apoyado desde la administración local, que nuestros mayores tengan las mejores instalaciones y servicios, que podamos caminar con seguridad por nuestras calles, que podamos disfrutar de una piscina pública de verano en condiciones, que los impuestos que pagamos se gestionen con honradez y eficacia, que se ponga la mirada en aquella gente a la que no le alcanza, que la solidaridad sea un manto para la ciudad.

Hemos cogido ese pedacito de sueños que nos conciernen y que, en consecuencia, nos facilitan otros anhelos. ¿Acaso podemos conseguir esto solos? Es evidente que no. Les proponemos, pues, un pequeño ejercicio de imaginación. Atrévanse… porque los sueños comienzan precisamente en esa habitación.

Imaginen una noche cerrada. Elijan o diseñen ustedes el bosque. Y para colmo véanse con un antifaz que les impida ver con sus propios ojos. Ahora, en medio de ese escenario, deben caminar. Pero, cuidado, hay zarzas, piedras, y otros objetos con los que podemos tropezar. Es entonces cuando aparecen unas manos. Unas manos que nos guiarán y de las que hemos decidido fiarnos. Ellas serán nuestra vista en esas cuestiones que nos son propias, pero que confiamos a terceros.

Regresemos de nuevo al enfoque inicial. ¿En qué manos se apoyaría? ¿En quién delegaría los destinos del centro escolar de sus hijos? ¿Mientras sus ojos están en el trabajo, en llevar a los niños a las actividades de por la tarde, en rellenar la nevera, en preparar los exámenes de la carrera, o en programar el viaje de este verano, a quién le dejaría el resto? ¿A quién confiaría sus impuestos para hacer una ciudad mejor? Hablamos de política. De política local, claro que sí. Esa misma que nos presenta una nueva oportunidad este próximo 26 de mayo.

Hasta ahora, en Leganés, nos han cogido de las manos el PSOE y el PP. Es cierto que el PSOE, en los primeros andares de la democracia, se encontró, tal y como ocurrió en los municipios colindantes, con un mundo por hacer. Si bien, a finales de los 90 y a principios del nuevo milenio frenarían contagiando a Leganés de una parálisis que se extiende hasta nuestros días y que el PP, lejos de ahuyentarla, agrandó.

Durante los últimos cuatro años de gobierno socialista hemos visto acrecentarse el enchufismo sueldos indecentes toda vez que la Justicia declaraba esos nombramientos ilegales por falta de capacida y méritos. Hemos visto cómo el propio alcalde se gastaba el dinero municipal en comilonas (más de 8.000 euros). Hemos visto cómo el PSOE lleva a un imputado en sus listas por inventarse una agresión. Hemos visto cómo han maltratado los servicios públicos y han desoído las peticiones de los colegios o de la Escuela de Música, santo y seña de la ciudad. Hemos visto cómo han enterrado literalmente la piscina Solagua, otro símbolo pepinero. Hemos visto cómo pasteleaban con el PP en temas urbanísticos. Hemos visto, en suma, una suerte de vampiros que han absorbido la alegría para meterla en sus bolsillos. ¿De ellos se fiarían en ese caminar que son los destinos de nuestra ciudad?

¿Y más allá de las dos opciones, Pepsi o Coca-Cola, qué tenemos? En Leganés, llevan ya unos años un grupo de personas pidiendo a gritos ser su guía. Se trata de ULEG, el partido vecinal, con Carlos Delgado como líder y candidato a la alcaldía. ¿Y por qué Carlos Delgado nos les dejaría tirados en la noche? Carlos es el único candidato que se asemeja al 99 por ciento de los y las leganenses. Y es así porque este vecino de 41 años, casado y con una parejita de hijos que nacieron el mismo día, 21 de febrero, pero en un intervalo de siete años, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Carlos III de Madrid y con dos másteres vive en un piso de 50 metros cuadrados en San Nicasio. Muy similar a aquel en que vivió con su familia en las Batallas donde compartía habitación con sus dos hermanos. Y que gracias al sacrificio de su madre, una trabajadora como tantas, pudo sacarse —becas mediantes—, sus estudios universitarios, siempre en la pública, a donde lleva a sus hijos. Es por ello que se define como un gran defensor de la cultura del esfuerzo.

Carlos y su grupo de gente, cada vez más grande, como los resultados que van sacando de comicios en comicios, tuvieron la ilusión en 2003 de gobernar. Deseo que puede materializarse en apenas unos días. Una meta que mantienen intacta. Porque con unos años más, algo menos de pelo, como todos, y experiencia a sus espaldas, Carlos Delgado sigue siendo ese chaval que cuidaba de su conejita de raza Belier o aquel que subsistía en su Erasmus a base de sopas y queso. Uno más. Con su talento y defectos, porque es un líder de carne y hueso, artesanal y no un producto precocinado. Uno del barrio que aspira a ser las manos que ante ese antifaz te digan por fin: confía, de esto nos encargamos nosotros.

Sienten que ahora, después de 13 años, ha llegado el momento. Un historial de abnegada batalla contra los abusos de los de siempre los avala. ¿Y si por un momento confiamos el correcto estado del cole de nuestros hijos o la rehabilitación de Solagua, o la fiabilidad de que no nos van engañar con la caja pública a esta gente del barrio? No tenemos una bola de cristal, pero los de antes sí nos han engañado.

ULEG ha sido muy útil en la oposición, pero ese lugar no es eterno. ¿Y si por un instante dejamos de imaginarlo y nos disponemos a hacerlo real en las urnas este 26 de mayo? Ahí va la decisión de confiar un pedacito de nuestros sueños. ¿Dejamos que Carlos coja nuestras manos y sea nuestros ojos en la alcaldía, que sea alcalde por todos nosotros? ¿Y si dejamos atrás el camino de los de siempre en estas municipales? Quizás es el momento de darle el voto a Carlos. Y si lo hiciera mal, no lo hagan después nunca más.Pero eso no va a suceder. Es uno más como nosotros. Y este es el momento.

 

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