CILUSIONADOS

¡Y si los jubilados tuvieran gran parte de la solución!

Suena un poco a sarcasmo que se aplique el nombre de “jubilados”  (de júbilo) a un sector de la población (cada vez mayor) que físicamente sufre mucho más que los demás, que socialmente sólo cuenta en el momento de las votaciones, que no aparece apenas en los medios de televisión, porque, claro, nadie quiere ver un rostro con arrugas o una cabellera con canas, un sector de la población al que solemos recluir a lugares bien apartados, que muchas veces por la desidia, por el abandono o la excesiva codicia de unos desalmados  se convierten en guetos o en antesalas de cementerio, donde nuestros mayores languidecen aparcados y hacinados. Sí. hay mucha violencia de género, pero hay también mucha violencia de edad, y de esta apenas se habla. Sí, lo que debería ser una etapa de júbilo, se convierte en muchos casos, en una etapa de abandono social. “Chapeau”, por otro lado, a tantos hijos que saben devolver a sus progenitores el cariño y el esfuerzo que estos les dedicaron en su día.

Pero, como estamos en vísperas de elecciones y, al mismo tiempo, en período electoral para las elecciones municipales y al Parlamento Europeo, quiero recordar que  del Parlamento Europeo no se habla,  en muchos casos porque los candidatos no tienen idea de los problemas europeos,pero de los problemas de la tercera edad no se atreven a hablar, porque a los políticos se les caería la cara de vergüenza al ver que ellos, con un  currículum laboral en blanco, disfrutan de todo tipo de comodidades y disponen de dinero para gastos y cargos inútiles, mientras que muchos mayores, después de 40 años de trabajo. apenas pueden subsistir. ¿Han visitado alguna vez nuestros políticos una residencia de ancianos, no de primera categoría, sino de segunda, tercera o cuarta categoría? Convendría que antes de poder dedicarse a la política, se les exigiera a todos unas prácticas de trabajos sociales.

Si en muchos casos han sido los abuelos los que han ayudado a superar la crisis de los últimos años, deberíamos preguntarnos si los jubilados de 65 años no podrían colaborar  gratuitamente para reducir un poco las grandes deudas del Estado, cuando hay muchos que estarían dispuestos a hacerlo en plan altruista. Pero los partidos políticos, en lugar de ver esta colaboración como un voluntariado político, lo consideran una amenaza: personas con más experiencia y más espíritu de sacrificio que ellos que les pueden robar sus puestos de trabajo. No se trata de esto. Se trata de reducir los puestos de “colocación” (no de trabajo) política. Los partidos políticos no quieren oír habla de esto, pues para ellos, al parecer, es más importante colocar a los amigos que resolver los problemas.  ¿No es una triste gracia que estemos dirigidos por unas personas que en muchos casos en su vida no han dado un palo al agua y que estas mismas personas se permitan el lujo de despreciar los consejos y la colaboración gratuita de personas con cuarenta años de conocimientos y de experiencia?

Lo que hoy parece una utopía, mañana quizás sea una necesidad.  No es lógico que despreciemos un capital humano que nos podría ahorrar muchos millones para dedicarlos a otros problemas vitales. Y esto sirve para España y también para la UE.  Ninguno de los cinco partidos habla de recortar gastos. Espero que algún día no nos obliguen a reducir, no los gastos, sino los ingresos y las pensiones.

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