DIARIO DE UN JUBILADO

Autorresidencias privadas para jubilados de izquierdas

Estos jubilados de izquierdas de toda la vida pretenden cuidarse los unos de los otros. ¿Acaso intentan fundar un nuevo mocato laico unisex para viejos en su mayoría ateos?

“Tres cosas hay en la vida,/salud, dinero y amor./ El que tenga esas tres cosa/que le dé gracias a Dios”. Esa era la canción. La vida es otro cantar. Otra canción decía: “Con los pobres de la tierra/ quiero yo mi suerte echar…”.

♦ Hay jubilados que un día fueron militantes del Partido Comunistas, concejales de PSOE, incluso alcaldes, anarquistas y otras ideología análogas, todos ellos defensores de los público frente a lo privado, que lo mismo que los músicos de Bremen, los del cuento de los hermanos Grimm, han decido montarse por su cuenta y riesgo sus residencias privadas de ancianos en plan de cooperativas y vivir en comunidad los últimos años de su vida. Nadie tendría por qué echarles nada en cara. Cada uno con su pensión, sus ahorros y su vida hace lo que puede pero no les vendría mal algo de coherencia. Además, conviene llegar a sabio antes que a viejo, aconsejaba el bufón al rey Lear.

La jubilación, como todo el mundo sabe, es la última etapa de la vida, la definitiva. No cabe esperar nada para después. La jubilación es la antesala de la muerte, se mire como se mire. Lo que ocurre es que la muerte, la muerte de cada uno en particular, es lo radicalmente inaceptable. Sea como sea, lo quieras o no, te vas a morir de accidente, de enfermedad o de vejez. Nadie sabe qué es mejor pero todos queremos morir de viejos, si es posible, nadie en un accidente de tráfico y de una enfermedad mejor no hablar. Lo del dinero, la salud y el amor es para los jóvenes y que le den gracias a Dios si es que Dios se encarga de estas cuestiones, porque lo que es el Gobierno, el Gobierno que preside Rajoy, para nada.

Los jubilados españoles, el que más y el que menos, vive de su pensión, menos mal. De la salud, mejor no hablar, ninguno se libra de padecer algún que otro achaque que le trae de cabeza, agravándose con el paso de los años. Los hospitales y las universidades están llenas de viejos. En los hospitales, intentando recuperar una salud que han perdido pero que cada día que pasa resulta más difícil. En las universidades, yo no sé qué hace tanto jubilado invadiendo las aulas, sedientos de un conocimiento que es como agua entre las manos. Al final, solo queda el amor pero no siempre. Queda el cariño de la familia, el aprecio de los amigos… en pocas palabras, es muy importante tener o no tener alguien que se ocupe de ti, alguien que te cuide aunque sea por dinero. De los hijos, hoy día, casi nadie se fía. Y estos jubilados de izquierdas de toda la vida pretenden cuidarse los unos de los otros. ¿Acaso intentan fundar un nuevo mocato laico mixto para viejos en su mayoría ateos?

Los músicos de Bremen eran un burro, un perro, un gato y un gallo que, como eran viejos y ya no servían para nada, les habían echado de casa. Iban vagando a la buena de Dios por los caminos, se encontraron y decidieron crear una orquesta: el burro rebuznaba, el perro ladraba, el gato maullaba y el gallo cantaba su kikiriqui mañanero. Un día descubrieron una casa ocupada por una banda de ladrones. Decidieron que, como quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, expulsarlos de la casa y quedarse ellos a vivir en ella. Y eso fue precisamente lo que hicieron. Emplearon toda clase de artimañas para lograrlo: coces, mordiscos, arañazos, picotazos… el caso es que consiguieron expulsarlos y crear una residencia privada de jubilados autogestionada, dueños de su destinofinal al igual que estos jubilados de izquierdas de toda la vida. Es un cuento y en los cuentos, lo sabe todo el mundo, los deseos se cumplen.

Esto es exactamente lo que intentan hacer algunos de estos jubilados, algunos ya lo está haciendo. No pretenden expulsar a nadie de su casa sean sus propietarios o no gente honrada. Contra los okupas de toda la vida no tienen nada. Como no se fían de sus hijos ni tampoco del Gobierno sea del PP, el PSOE o de Podemos, ellos, que ya digo, toda su vida han sido de izquierdas, que han defendido lo público sin concesiones en todas las mareas fueran verdes, rojas, moradas o blancas, para su vejez han optado duro y puro por lo privado. El resto de los jubilados que son la inmensa mayoría, que los cuide su familia o la beneficiencia, ellos han decidido tomar el cielo por asalto.

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