DESDE LA DOBLE A

Día del periodista

Esta semana, en concreto el 24 de enero, tuvo lugar el patrón de los periodistas, San Francisco de Sales. Más allá de las cuestiones divinas, queda la esencia. Y ésta es la de señalar, en algún día del calendario, a unos profesionales tan importantes para cubrir una de las principales necesidades de cualquier sistema democrático que se precie; el derecho a la información.

Vivimos tiempos de constantes cambios y avances tecnológicos, que se han sucedido, tan sólo, desde hace unos años a esta hasta parte. Ello ha llevado a una natural y apasionante evolución en la profesión. Sin embargo, la cara de transformación convive con la crisis de reputación y laboral en la que se encuentra sumido el periodismo.

Precisamente, un nuevo terreno fundamental, a la par que emocionante, es el digital y las redes sociales. Herramientas muy útiles que ayudan en el trabajo periodístico. Sin embargo, a colación de esto último también han surgido nuevos términos como el de “periodismo ciudadano”. Sinceramente, ni lo entiendo. Creo que no hay que darle mayor importancia ni generar debates sobre ello, aunque haya aficionados, poseedores de un blog o bitácoras similares, que se les llene la boca diciendo que ejercen de no se qué. Además, no conozco a nadie que vaya a médicos ciudadanos, que lleve a sus hijos a profesores ciudadanos o se compre casas diseñadas por arquitectos ciudadanos. Pues eso. La información, como otras tantas labores serias, para sus profesionales.

Y hablando de términos, tenemos otro, acuñado no hace tanto, como es el de “periodista orquesta”. Esto, más que un concepto, es una de las mayores mentiras que hemos recibido, especialmente, los que están estudiando o hemos finalizado, muy recientemente, la titulación de Periodismo.

Esto del “periodista orquesta” es una de las falacias que nos venden cual bicoca cuando en realidad es un burdo engaño. Un periodista tiene que hacer su labor, no la de los cámaras, técnicos, etc… Es decir, que suena muy bonito lo de la orquesta, pero el timo está en que por el mismo precio (y si es así, da gracias) se haga más trabajo.

Precisamente, trabajo hay por hacer en la profesión. Pero, sin discusión y aunque resulte la más clara de las obviedades, tiene que ser pagado. En ese sentido, considero que la Asociación de Prensa de Madrid, realiza un gran trabajo denunciando públicamente, no sólo las ofertas sin remuneración, sino también las que, aún ofreciendo alguna contraprestación, resultan irrisorias.

Por otro lado, hay que poner de relieve a tantos profesionales de la información que la realizan su trabajo, cada día, con honestidad. No cabe duda de que el buen periodismo es uno de los pilares que sostienen la democracia. Nunca lo consideré un cuarto poder porque, precisamente, tiene que estar alejado de éste. Lo considero un contra poder. Y esa misión es la que intentamos, con humildad, llevar también desde este medio.

No hay otra línea editorial que la de dar voz a los problemas e inquietudes vecinales (facilitando cabida a toda serie de temas) y traer a la luz pública aquello que nuestros gobernantes locales guardan en la oscuridad. Sin compromiso con nadie y sin vallas que anuncien hipotecas. Esperemos que sigan pasando los 24 de enero a la vez que esta profesión va recuperando la confianza que ha perdido en los últimos barómetros y se posicione en los lugares que le corresponde.

Mientras, felicidades a todos los compañeros que creen en la profesión y trabajan con empeño cada día. ¡Hoy más que nunca se necesita Periodismo! ¡Qué la verdad triunfe siempre sobre las presiones y la fuerza!

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