CILUSIONADOS

El campo, algo más que la Política agrícola común (PAC)

El campo y la agricultura somos todos. Ha tenido que venir el Covid 19, con sus millones de afectados y sus cientos de miles de muertos para que tomemos conciencia de la importancia que tiene el campo, tanto como lugar de refugio como fuente de subsistencia.

Lamentablemente en nuestro país, que se llama España -pues a algunos se les olvida el nombre- ante cualquier problema solemos reaccionar tarde. Peor aún, dejamos que los problemas se pudran, los dejamos sin resolver o, cuando ya están resueltos, los avivamos de nuevo. Esto es lo está pasando con tantos problemas: paro, vivienda, enfrentamiento entre las dos Españas, caso catalán o vasco. Hasta hemos logrado resucitar a Franco. Superaremos la pandemia, siempre tarde, y volveremos a olvidarnos de que gran parte de España se está vaciando y desertizando, y ni siquiera nos preguntaremos por qué. El problema del campo quedará sin resolver

Treinta y cinco años recibiendo ayudas millonarias de la PAC y gran parte de España – las dos Castillas, Aragón, Extremadura y grandes extensiones de otras regiones- se está quedando cada vez más sola. Buscaremos culpables y siempre encontraremos un chivo expiatorio a quien demonizar: “Fuera la política agrícola común”, los jóvenes no quieren trabajar en el campo” “las grandes compañías”. ¿Por qué no ocurre esto, o al menos no en la misma medida, en los otros países de Europa? ¿Somos conscientes, ahora que todos presumimos de ecologistas y de defensores del medio ambiente, dela catástrofe ecológica que supone el abandono del campo? También los defensores de los animales deberían pensar en los millones de animales que mueren devorados por los incendios y que muchos de estos incendios se deben al abandono en que se encuentra el campo y nuestros montes.

Los jóvenes abandonan el campo porque allí no ven futuro, porque allí se vive peor que en la ciudad, porque la agricultura se ha mecanizado, es verdad, pero, sobre todo, porque el campo está totalmente abandonado por los políticos. El problema del mundo rural es mucho más que los bajos precios de los productos agrícolas. Son también problema la sanidad, la formación, la comunicación, Internet, la soledad. Se trata de un problema global que exige una respuesta global de todas las administraciones, Tiene que desaparecer ese foso que existe entre la vida de la ciudad y la vida de los pueblos. Tiene que haber facilidades de todo tipo, también económicas y fiscales para las personas que quieran vivir en el campo, El campo no tiene que ser únicamente el lugar de los agricultores. Tenemos que poner al frente del ministerio o consejería de agricultura a personas competentes en la materia, no a juristas o abogados simplemente. No digo que un abogado no pueda ser un buen ministro de agricultura, pero es que, en el mundo actual, y tanto en el comercio e industria, como en la política, no se trata de ser bueno, sino de ser el mejor

La política agrícola es solamente una parte de la política de la vida rural. Estamos ante una oportunidad extraordinaria de presentar proyectos ambiciosos de revitalización de la vida rural para acceder a los fondos de recuperación de la UE. Culpar a la PAC del abandono del campo es echar balones fuera.

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