LLEGANDO A PUERTO

No entiendo nada

Graìfico-01

Fíjese don Silverio, que si los socialistas no hubiesen dado el paso de la investidura, poniendo el reloj en marcha, todavía estarían los legisladores absortos con el vacío legal, los politólogos desgranando las hojas de la margarita, el gobierno indefinidamente en funciones y el Rey montando a caballo en Babia.

llegando-a-puerto-01Nicasio.- Si se ha hablado de pactos, si se ha asegurado que no habrá acuerdos con la derecha de siempre, si se ha negado que estas elecciones sean una segunda vuelta, si se ha avanzado en el programa electoral…

Don Silverio.- ¿Qué?

Nicasio.- Que no entiendo nada, don Silverio. Que no entiendo cómo es posible quelos socialistas conviertan un debate de ideas en la simpleza de si un militante ocupa el puesto cinco o siete de las listas electorales.

Don Silverio.- Eso es porque no me escuchas cuando te hablo. Mira que, aplicando a un lado la elevación y el enamoramiento encantador que poseo, te relato las realidades de la vida, de los dinosaurios camaleónicos, de otras especies vertebradas y de comportamientos humanos consustanciales a los partidos políticos.

Nicasio.- Pero este pobre discurso es el que hace que, el pueblo soberano, cargué las culpas contra su propio líder.

Don Silverio.- ¿Acaso se pretendía otra cosa? Lo que no sé es como aguanta lo que aguanta este impetuoso joven demócrata.

Nicasio.- Explíquese. Es cierto que ha mostrado un gran empuje, pero no ha sido capaz de ofrecer una alternativa franca y así… estamos como estamos.

Don Silverio.- Un líder que está sometido a la crítica permanente de sus adversarios políticos, sean radicales de izquierdas o de derechas, encuentra en la nobleza de la lucha el sustento diario de su ideología. Ahora bien, si se le ridiculiza desde dentro de sus filas, poniendo en tela de juicio cada pensamiento que emana y cada paso que mueve, se convierte en líder yerto o, cuando menos, insustancial, a los ojos de la sociedad, la misma que pretende enarbolar y defender.

Nicasio.- No me lo puedo creer. Siendo así porqué no le dan boleto, por qué no recolocan el mapa político interno.

Don Silverio.- Los buenos depredadores, y ahí los hay, dan vueltas y más vueltas en torno a la presa y sólo atacan cuando esta es segura, cuando huelen el miedo y la sangre, cuando la posibilidad de ocupar el poder se divisa en la lontananza.

Nicasio.- ¿Y si el partido se hunde en ese impasse?

Don Silverio.– Los partidos centenarios, digan lo que digan los augures de futuros negros, se desarman y se arman.

Nicasio.- ¿Y si no?

Don Silverio.- Tomarán las de Villadiego y con otro se pondrán ciegos.

Nicasio.- Eso no me parece moral, le quitan a uno las ganas y la fe.

Don Silverio.- No hablamos de la iglesia grande del pueblo, ni de ningún templo budista, amigo Nicasio, sino de una partidocracia.

Nicasio.- Bueno! Algunos partidos ofrecen sibilinamente en sus programas la posibilidad del enriquecimiento general, con cuentas en paraísos fiscales, y la vida eterna. Es el sueño europeo.

Don Silverio.- Jajajajajaja, muy bueno Nicasio, capital y altar. Cómo dice el cómico: “No te pido que superes mi programa, pero a ver si lo igualas”.

Nicasio.- Pues con tonterías como estas, la gente vota.

Don Silverio.- Y el cómico diciendo muy serio: “Y si, sí…”. Jajajajaja ¡qué bueno Nicasio! Jajajajaja….

Nicasio.- En definitiva, que han conseguido con un mínimo esfuerzo pasar de las culpas de Zapatero a los yerros de Sánchez.

Don Silverio.- Y de Errejón a Echenique.

Nicasio.- Y de Rajoy a Rivera.

Don Silverio.- Y de Panamá a la Ciudad de Belice.

Nicasio.- En este país al que da la cara se la parten.

Don Silverio.- Y al que evade o se corrompe, lo pasean bajo palio.

Nicasio.- Fíjese don Silverio, que si los socialistas no hubiesen dado el paso de la investidura, poniendo el reloj en marcha, todavía estarían los legisladores absortos con el vacío legal, los politólogos desgranando las hojas de la margarita, el gobierno indefinidamente en funciones y el Rey montando a caballo en Babia.

Don Silverio.- El que escondió la mano quedó libre de pecado y al que tiró la piedra lo lapidaron.

Nicasio.- ¡Menudo marrón!

Don Silverio.- Fata volentem ducunt, nolentem trahunt.

Nicasio.- Se nota que estuvo en el seminario, don Silverio, pero yo estudie en la escuela pública de antaño y allí a lo más que se aspiraba era a cantar bien aquello de “Montañas nevadas”,cuando íbamos de paseo camino del Prado Acedinos.

Don Silverio.- Perdona Nicasio. Quería decir que los destinos al que quiere lo guían y al que no quieren lo arrastran.

Nicasio.- Luego están los listillos, aquellos que menean la mierda para que huela, pero no se manchan con ella.

Don Silverio.- Más que los deshechos fecales yo diría que son las encuestas las que mandan. Se mueven ondeando sondeos y dan a cada uno lo que pide. De esta manera cada persona idealiza, en su mente, el partido ideal. Cuanto más se idealices a una organización o una persona, menos se estudian sus contenidos y sus ideas, sus objetivos y sus fines.

Nicasio.- Así ha sido con el Che Guevara y con otros revolucionarios.

Don Silverio.- Yo diría que al igual que el Reino de León colocó a este fiero animal en sus enseñas, para reforzar su imagen de fortaleza, el populismo deberían llevar los gráficos en estandarte, para exteriorizar su representación de inteligencia.

Nicasio.- Son los que dicen defender los intereses y aspiraciones del pueblo.

Don Silverio.- La sombra del populismo es larga, sin que por ello se manifiesten evidentes y coherentes identificaciones ideológicas. Tanto las izquierdas como las derechas extremas, en esos casos, basan su estrategia de revolución permanente en meros procedimientos políticos. Estos, que son dictados sobre estudios demoscópicos, ponen de manifiesto el deseo de mejora popular, las necesidades y el desencanto indignado de la gente.

Nicasio.- En todo caso, queda demostrado que la gente castiga más, electoralmente hablando, la división interna de los partidos que la corrupción o el engaño programático.

Don Silverio.- Falsa demonstratio non nocet (1).

Nicasio.- Ya estamos. Si quieres dar muestras cultas y que tu interlocutor no se entere de nada, echa mano de las recurridas frases latinas. Cogitations poema nemo pátitur (2).


1.- Una descripción falsa no perjudica.

2.- Nadie puede sufrir un castigo por su pensamiento.

Ilustración para las Cronicas de Nuremberg. Hartmann Schedel (1440-1514). Dominio público.

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