DESDE LA DOBLE A

Risas a precio outlet

 

No sé si lo da Leganés o es en general. Supongo, o quiero suponer, que es más bien lo segundo. Y digo esto porque, como es evidente y clamoroso, en esta ciudad vemos cómo los regidores nos toman el pelo en cuestiones tan sensibles y delicadas como es el empleo. O, mejor dicho, su falta. Tenemos un gobierno que no hace absolutamente nada por los miles y miles de vecinos y vecinas en paro, pero que sí da trabajo (y pagado de manera sobresaliente) a los que tienen su carnet en la boca, que son, los que a la postre, conectan con la clavija del enchufe.

Bien, pues si ya tenemos a un alcalde y gobierno que poco, o nada, se preocupa por este drama, nos encontramos con más risas, a costa de la necesidad de la gente, en Leganés. De ahí, el comienzo de esta columna. No sé si lo da la inercia de Leganés o ya es algo generalizado. Me refiero a que los empresarios se mofen, merced a un gobierno nacional que tiene a bien consentirlo, de los trabajadores.

Lo que vimos en Sambil el pasado viernes 17 de febrero fue una auténtica broma de mal gusto. Los organizadores lo vistieron de Feria del Empleo, pero detrás de ese grandilocuente traje, estaban las entrañas. Ésas, ni más ni menos, evidencian una realidad teñida de Feria del marketing más puro y duro (y no muy ético).

Estuve allí como periodista. Los argumentos (prebendas) de Sambil se remiten a una oferta de 1000 puestos de trabajo directos (con una remuneración muy barata, según fuentes consultadas). Según ellos mismos, se acercaron hasta 20.000 personas, aproximadamente. Un caos monumental y un enfado continuado (razonado y lógico) entre los asistentes. El desorden, dentro y fuera. La M-40 parecía pedir vacaciones adelantadas en pleno febrero, si bien en la nota de prensa de los organizadores ese colapso es vendido como un logro, prácticamente. Y además, se llegó a pedir, una vez avanzada la mañana, que se viniese en transporte público y no en vehículo propio.

Para empezar, allí dentro, todo tiene lugar en un parking; la posibilidad más acogedora del lugar, sin duda. Una primera fase con varias cajas de cartón, que hacían las veces de buzón, para que depositasen los candidatos sus currículums impresos. Pensaremos bien, aunque por allí había varias voces que ponían en seria duda el destino de esas cajas, que podría ser una mayor como la de reciclaje. En esta época el currículum físico no está olvidado al 100%, pero sí que se encuentra desfasado. No es lo más normal ver a miles y miles de personas amontonadas mientras hacen cola para dejar copia en los buzones de cartón. Algunos, incluso, han indicado que es un trato similar al del ganado. Estoy de acuerdo. Este tema no se puede tratar así.

En otra planta, pero también en el parking, había mesas con comerciales de las firmas que estarán en Sambil. La organización aseguraba que se harían entrevistas personalizadas. Sí, el marketing y la Comunicación corporativa es vender. Y cuanto más guapo quedes, mejor. Sin embargo, no dejemos de lado a la ética en ningún aspecto de la vida.

Aunque yo creo que gran parte de los empresarios están inmunizados ante este pellizco. Bueno, pasé y vi algunas de las mesas y eso no llegaba ni a conversación de ascensor. Era volver a depositar el currículum y simplemente preguntaban a los candidatos por su disponibilidad. No era serio. La crispación era constante y fue la tónica habitual del evento. Muchos se lo olían, pero como me comentaron, “acudimos por si acaso”. Hombre, si esto es lo que tiene que ofrecer el concejal de Empleo a su municipio… Porque de la Seguridad Ciudadana, atascos y del enchufado que la dirige ni hablamos…

¿Necesita Sambil de este tipo de campañas? ¿Se puede salir en los medios y darse a conocer de otras maneras? ¿Se van a leer todos y cada uno de los 20.000 currículos las distintas firmas? Como en todo, y la Comunicación no es la excepción, se necesitan buenos profesionales. Este tipo de estrategias (o risas a precio outlet) se vuelven en contra. Cada cual verá. Las redes fueron un contundente clamor y mucha gente expresó su cabreo y su propósito de no volver al centro. Luego, en la nota de prensa pone que hubo “reparto de agua para hacer más soportable las horas de espera?” Ya, ¿les damos un aplauso por su bonhomía?

Yo lo que sí tengo claro es que con la necesidad e ilusión de la gente no se puede jugar. No se puede hacer una exhibición así de la falta de empleo, porque, además, si lo viese Rajoy ni se inmutaría…

Y por si fuera poco, a los periodistas que vinimos en coche nos hicieron dejarlo en un lugar determinado, al que luego no sabían, ninguno de los de seguridad, indicarnos cómo volver. Y encima, tenían las salidas cerradas. Hasta que pudimos arrancar…

Lo dicho, unas risas (no precisamente para las almas que fueron con su buena voluntad de encontrar su derecho recogido en la Carta Magna) y un verdadero caos. Conmigo que no cuenten a partir de su inauguración.

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