CILUSIONADOS

Si España es una democracia, el Consejo de Europa debe desaparecer

Imposible prescindir históricamente de la importancia que ha tenido esta institución en el proceso de integración europea. Creada por el Tratado de Londres (5.5.1949), el Consejo de Europa supone la primera etapa de este proyecto ilusionante que respondía al deseo de la mayoría de los ciudadanos europeos de acabar de una vez por todas con las guerras en nuestro viejo continente. Se trata de la primera institución de ámbito europeo nacida tras la segunda guerra mundial.  Un año después vendría la Declaración Schuman (9.5.1950), dos años después la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero –CECA- y cinco años después de esto (1957) los Tratados de Roma por los que se creaban las otras dos comunidades -la de la Energía atómica (EURATOM) Y LA Comunidad Económica Europea (la CEE).

Al Consejo de Europa, a pesar de ser una institución distinta de la UE, se la confunde normalmente con el Consejo de la Unión Europea. Esto se debe no sólo a la similitud del nombre sino también a la estrecha relación entre ambas instituciones durante los primeros años de la UE, entonces Comunidad Europea. En los primeros años del Parlamento Europeo, tras los tratados de Roma,éste celebró varias sesiones conjuntas con la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa. Además,hasta el año 1999 el Parlamento Europeo ha venido celebrando sus sesiones plenarias de Estrasburgo en el “Palais de l´Europe”, que es la sede de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

A pesar de todo esto, a pesar de haber contribuido enormemente a la defensa de los derechos humanos en Europa a través del Tribunal de Derechos Humanos, ¿está justificado que sigamos pensado que este Tribunal es realmente el portaestandarte de la defensa de los Derechos humanos en Europa?  ¿No es acaso uno de tantos organismos que tienen que enfrentarse a la alternativa de transformarse radicalmente o desaparecer? ¿No defiende acaso la UE, a través de la Comisión, del Parlamento Europeo y del Tribunal de Justicia de Luxemburgo, mucho mejor los Derechos humanos en los Estados miembros de la UE de lo que lo hace el Tribunal de Estrasburgo?

Resulta al menos sorprendente que The Economist otorgue a España el puesto, 22 entre las democracias del mundo, y que de la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa reciba un rapapolvo que afecta a los tres poderes españoles – legislativo, ejecutivo y también al judicial.  Contradictorio es también que las instituciones de la Unión Europea, que democráticamente y en cuanto a defensa real de los derechos humanos, no simplemente teórica, está muchos grados por encima del Consejo de Europa,  digan que el problema catalán es un problema interno de España y no quieran inmiscuirse,  y el desparpajo con que ha pontificado el Consejo de Europa, dando consejos a diestro y siniestro a todas las instituciones españolas, con un complejo de infalibilidad que el mismo papa de Roma desearía para sí mismo.

¿Puede hablar muy alto el Consejo de Europa sobre calidad democrática, cuando cuenta entre sus miembros a la Federación Rusa, a pesar de la invasión rusa de Crimea y de la intervención de este mismo país en Ucrania? ¿Puede acaso esta institución poner al mismo nivel, como ha hecho, a Turquía ya España? ¿Son acaso elegidos democráticamente los miembros de la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, como realmente lo son los miembros del Parlamento Europeo?  ¿Son acaso elegidos democráticamente los miembros del tribunal de Derechos humanos de Estrasburgo? ÁlvaroGil-.Robles Gil-Delgado, que había sido defensor del pueblo español por iniciativa de los socialistas, ¿no ocupó después el cargo deprimer Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa por iniciativa del mismo partido? (Como dice el refrán, “para muestra basta un botón).

Podré ser muy crítico con las circunstancias que estamos viviendo en España y en la UE estas últimas décadas, pero lo hago porque deseo lo mejor para los españoles y para los ciudadanos de la UE. No me molestan las críticas que me puedan hacer a mí o a España o a la UE, pero sí me molesta que un ponente que no conoce la  realidad española y que, al parecer, ni siquiera se ha molestado en leerla sentencia del proceso y no se ha entrevistado con todas las partes, una persona que la mayor parte de la información, al parecer, la ha obtenido de RafelRibó,de quien la mayoría de los catalanes no saben siquiera que es el eterno defensor del pueblo catalán, quiera tener la última palabra en un tema tan delicado.

¿Para qué nos sirve, por tanto, este Consejo de Europa? ¿Para qué nos sirven unas Naciones Unidas que no pude tratar los temas más importantes porque los países más poderosos tienen derecho de veto? ¿Han servido acaso para algo la ONU durante la pandemia que estamos padeciendo?  ¿Para qué sirven los defensores del pueblo español, incluidos también los autonómicos? ¿A quién defienden, a los ciudadanos o a los respectivos gobiernos que los han puesto y que los pagan? Respondamos sinceramente.

España ¿es un Estado de Derecho o no? Si no lo es, retiro lo dicho. Pero si lo es, este Consejo de Europa debe desaparecer.

Cliquea para comentar

Deja un comentario

To Top

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies