Oliver Laxe volvió a Galicia tras el estallido de su película Sirat en festivales y en la temporada de premios. Lejos del ruido, instaló su vida en la vieja casa de sus abuelos en Vilela y puso en marcha un plan que mezcla cine, naturaleza y acción social. Su nuevo empeño apela a la recuperación del monte, la creación de empleo rural y la inclusión de personas migrantes como pastores.
De París a Vilela: la historia de un cineasta arraigado
Nacido en Francia en 1982 de padres españoles, Laxe llegó a Galicia siendo un niño. Allí forjó su identidad. Estudió y trabajó en ciudades como Barcelona y Londres. Pero hace años decidió volver a su aldea en Os Ancares.
La vivienda familiar, una casa antigua de explotación rural, se convirtió en su hogar. También en la sede de la Asociación Ser, entidad que él preside y que sirve para coordinar iniciativas culturales y ambientales.
Los objetivos de la asociación son claros:
- Frenar la despoblación.
- Promover actividad económica local.
- Proteger ecosistemas y paisajes.
- Revitalizar la vida cultural y social de la comarca.
Sirat: del festival al deseo de desaparecer del foco
Su cuarto largometraje, Sirat, lo situó en el centro de la escena cinematográfica española en 2025. El film recogió premios y nominaciones internacionales.
Tras meses de presentaciones y viajes, Laxe buscó silencio y regreso. Prefería trabajar en la tierra que en el circuito mediático. Desde su retorno repitió una idea: ahora toca apartarse del radar para trabajar desde el territorio.
Un proyecto con cabras para recuperar montes y pueblos
En Madrid, dentro del programa Arte por venir, Laxe presentó una iniciativa centrada en Vilela. Bajo el nombre de ‘Un presente de cabras’, la propuesta plantea recuperar fincas comunales con un rebaño.
La lógica es sencilla y múltiple:
- El pastoreo reduce matorrales y baja el riesgo de incendios.
- Genera actividad económica ligada al territorio.
- Facilita la llegada de nuevos habitantes con oficio.
- Integra a personas refugiadas como trabajadores del monte.
El punto clave es contar con pastores comprometidos. Para ello, Laxe y su equipo piensan en un proceso de selección. No buscan solo mano de obra. Quieren gente con formación, vocación y ganas de establecerse en la montaña.
Quiénes participan y cómo se articula la iniciativa
La propuesta ya suma alianzas locales y sociales. Entre los colaboradores aparecen:
- La Asociación Ser, desde Vilela.
- La ONG Rescate, con población refugiada en la zona.
- Cooperativas de ganaderos locales, como A Carqueixa.
- Productores con experiencia, entre ellos Teixeiro e Pistón.
El plan incluye formación práctica. Los cursos previstos cubrirán oficios indispensables para la vida en la montaña:
- Cuidados del ganado y pastoreo.
- Tareas forestales y prevención de incendios.
- Hostelería rural y gestión de alojamientos.
- Tareas domésticas y mantenimiento de viviendas.
También se trabaja en soluciones habitacionales. La falta de vivienda es una barrera habitual en el medio rural. Por eso, la idea es ofrecer paquetes que combinen alojamiento, tierras y acceso al rebaño.
La meta es completa: facilitar casa, parcela, animales y canales de venta para que la actividad sea viable desde el primer día.
Un modelo que combina cultura, ecología y tejido social
Laxe defiende que la vida rural no puede convertirse en una vitrina inmóvil. Para él, el arte y la cultura deben servir como motor de dinamización.
El proyecto emerge en un contexto de despoblación y emergencia climática. Adoptar prácticas de pastoreo extensivo es una respuesta práctica. A la vez, ofrece una salida laboral real para personas migradas que buscan asentarse.
Los responsables pretenden medir impactos en varios frentes:
- Reducción de biomasa combustible en montes.
- Creación de empleo estable.
- Aumento de la actividad económica local.
- Refuerzo de redes comunitarias.
Cómo se seleccionarán los pastores y qué se espera de ellos
El equipo del proyecto habla de un proceso parecido a un “casting” profesional. No será solo un reclutamiento. Habrá criterios de formación, permanencia y adaptación al entorno.
Requisitos y pasos previstos:
- Evaluación de experiencia en ganadería o interés formativo.
- Participación en talleres prácticos en la comarca.
- Acuerdo para residir y trabajar en el territorio.
- Compromiso con prácticas sostenibles de manejo del monte.
La apuesta incluye empleo estable y unas condiciones que permitan establecer una vida digna. Es una visión integral: trabajo, vivienda y acceso a mercado.
Un vínculo afectivo con el valle que motiva la acción
Para Laxe, el valle es más que paisaje. Es un lugar que le nutre y le pide cuidado. Esa relación personal impulsa su compromiso público.
En entrevistas recientes ha relacionado su bienestar con el entorno. Dice sentirse responsable del cuidado del valle y convencido de que la cultura puede ayudar a sostener proyectos rurales.
Desde su casa en Vilela, el director dirige una iniciativa que combina sensibilidad artística y soluciones prácticas. Busca que la montaña deje de ser un monumento quieto y recupere usos vivos y sostenibles.
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