Los mapas muestran otra vez calor extremo y los expertos alertan: la cuarta ola del verano puede golpear con fuerza en puntos concretos del país. Roberto Brasero y su equipo advierten que hay matices que la hacen distinta a las anteriores y que conviene conocer ya para tomar medidas.
Por qué los meteorólogos hablan de una ola atípica
Los especialistas insisten en que no todas las olas de calor son iguales. Los modelos apuntan a una sucesión de episodios cálidos que llegan encadenados. Esto convierte a julio en un mes decisivo y distinto de los veranos anteriores.
Según los análisis, la frecuencia y la intensidad de las olas han aumentado en las últimas décadas. En las últimas décadas las olas de calor se han duplicado respecto a periodos anteriores, con picos más altos y episodios que comienzan antes en la temporada.
Roberto Brasero explica que pequeñas variaciones de temperatura pueden marcar la diferencia entre un día ordinario y uno que supere los umbrales de alerta. Por eso, incluso un aumento de dos o tres grados tiene impacto notable cuando ya se parte de valores muy elevados.
Regiones que podrían sufrir más y cifras previstas
Las áreas orientales y el sur peninsular vuelven a concentrar la alerta. Las previsiones señalan máximas que en puntos concretos podrían alcanzar o superar los 40 ºC.

- Sur de Galicia: posibilidad de 38-40 ºC en jornadas puntuales.
- Valle del Guadalquivir y Extremadura: probables temperaturas por encima de 38 ºC.
- Valle del Ebro y zonas del centro: registros consistentes entre 38 y 40 ºC.
- Valles del Tajo y del Guadiana: riesgo de superar los 40 ºC en puntos localizados.
Las costas suelen moderar las máximas, pero las noches no presentan alivio en muchas comarcas.
Noches tropicales: el problema nocturno que complica la recuperación
Un rasgo destacado es la persistencia de temperaturas mínimas elevadas. En amplias zonas las temperaturas nocturnas se mantienen entre 22 y 25 ºC.

Las llamadas noches tropicales impiden la recuperación térmica y aumentan el estrés por calor en personas vulnerables. Esto eleva la carga sobre el sistema sanitario y reduce la tolerancia general al calor.
Cómo se espera que evolucione la situación a corto plazo
Los modelos marcan una fase de ascenso general de las temperaturas, con picos localizados y episodios de alivio temporal. La dinámica prevista es la siguiente:
- Lunes: inicio del ascenso térmico en gran parte del país.
- Martes: subida generalizada de máximas y mínimas; mayor riesgo de noches cálidas.
- Días siguientes: posibilidad de un descenso pasajero; después, nuevo repunte térmico que podría activar avisos.
Ese patrón de subidas y pequeñas bajadas se repite en olas anteriores y dificulta la planificación urbana y sanitaria.
Riesgos y recomendaciones prácticas ante la cuarta ola
La combinación de calor diurno intenso y noches cálidas incrementa riesgos para la salud y el entorno. Estas son medidas esenciales para reducir daños:
- Hidratación frecuente y evitar esfuerzos físicos en horas centrales.
- Buscar espacios frescos y con sombra durante la tarde.
- Vigilar a ancianos y niños por la noche; las temperaturas mínimas elevadas aumentan el riesgo.
- Proteger a trabajadores expuestos y adaptar horarios cuando sea posible.
- Atender las alertas oficiales y seguir las recomendaciones de AEMET y servicios locales.
La vigilancia meteorológica y las precauciones personales son clave mientras las olas de calor sigan multiplicándose en frecuencia e intensidad.
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Periodista comprometido con la actualidad social, Christian investiga y reporta sobre temas que afectan a la comunidad, desde cultura hasta movimientos sociales, acercando la información de manera clara y cercana.
