ENTREVISTAS

Santiago Gómez Valverde, poeta leganense: «La medalla es algo para querer aún más a mi pueblo»

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Yo estoy en China y hablo de Leganés»


 

Santiago Gómez Valverde recibirá la medalla de plata del Ayuntamiento de Leganés


 

 

Santiago Gómez Valverde es todo un referente en la cultura leganense. Una prolífica obra que ya es patrimonio tanto dentro de su querido Leganés como fuera de él. Ahora, este lunes 19 de diciembre, recibirá la medalla de plata del ayuntamiento de su ciudad. Sin duda, un momento muy especial y un merecido regalo de Navidad. También, hablando de regalos y de la Navidad que ya nos envuelve, una idea que les dejamos en esta entrevista es el último proyecto que acaba de ofrecer este ilustre pepinero; La Palabra y el Tiempo III, donde las letras que enhebran poemas y la música se funden.

Santiago habla pausado, se fía de la voz como él mismo dice, y sus palabras exteriorizan la emoción que le supone departir sobre su gran pasión. Esta conversación con un gran artista y buena persona, nos permite conocer un poco mejor a uno de los medallistas del 2016 en Leganés y también a su obra.

Pregunta: ¿Cómo se definiría Santiago Gómez Valverde?
Respuesta: Siempre que he intentado definirme, he pensado que me iba a limitar. Es algo muy complejo. Estaría omitiendo algunos rasgos que para mí son esenciales. Sí podemos decir que el mundo de la literatura y de la música han ido siempre conmigo de la mano. Pero, también el mundo de la vida, que es esencial. A lo largo de mis 59 años, he tenido diferentes factores que me han podido emocionar. Aunque es verdad que, a mí, en tanto en cuanto a la vida me emociona todo; desde un taconazo de Zidane hasta un acorde de Bach. La emoción no entiende de formatos. Soy un hombre al que le ha tocado vivir en su tiempo y en su espacio, con seres humanos con los que he compartido el pan y la sal. Una mezcla de inteligencia y de emoción.

P: Una muestra de lo dentro que llevas la poesía es el arranque de tu biografía, “Santiago Gómez empezó a ir muriendo en Leganés un 25 de julio de 1957”…
R: Claro. Pero no sólo yo, sino todos, aunque no seamos conscientes. Vivir es ir muriendo cada día, que decía Gerardo Diego. Para mí, es algo que me resulta consustancial… Es empezar a salir del vientre de mi madre y poder desaparecer en cualquier momento.

P: La importancia del tiempo, otro elemento tan poético…
R: El tiempo vive dentro de nosotros. Más dentro de nosotros que fuera. Te pongo un ejemplo: ayer, cuando me desperté, eran las 8 a.m. y me dije que estaría un cuarto de hora más en la cama. Pues cuando desperté eran justo las 8.15 a.m. De alguna manera, el tiempo a ese nivel lo tenemos muy interiorizado. Para mí, el tiempo es esencial. Yo intento hablar de él desde la anécdota, desde lo que me sucede. Si tuviera que hablar del tiempo en mí mismo sería como San Agustín; si me preguntan no sé qué es, pero si no, sí. Para mí, el tiempo va vestido de palabras. Y la melodía, también. Cuando hago música, intento que siempre vaya de la mano de la ética. La belleza es un ladrillo que tiene que tener esa función ética. La palabra es la materia prima. Nada realmente está inventado… Los que escribimos y provocamos belleza es porque la llevamos dentro.

P: ¿Cuál es tu germen como cantautor?
R: Empecé en el mundo de la música, en el mundo de los cantautores, con 17 años y con mi guitarra de la mano. Desde los 18, vengo musicalizando letras y también tengo las mías, naturalmente. En mi caso, lo he ido compatibilizando, es una sinergia. Le pongo melodía a textos universales y a los míos.

P: El lugar del autor termina siendo algo inherente a su obra… ¿Qué has aportado tú a Leganés y Leganés a ti?
R: Yo a Leganés le he aportado lo mismo que cualquier persona, nuestro granito de arena. En mi caso, una porción ínfima. Yo respiro Leganés por los cinco costados, es mi pequeño país, mi patria. Yo aporto un pequeño latido de los 200.000 para que el fuego de nuestra ciudad lata, vaya para arriba y ande.
Por otro lado, Leganés es todo para mí. Si le quitas Leganés a mi obra es como si a Bach le quitas un acorde, salvando la distancia. Yo aporto un pequeño latido.

P: ¿Entendería Santiago Gómez su vida sin su pasión?
R: Por supuesto que no. No entendería mi vida sin esto. Si me quieres asesinar, no me pongas nada en la sopa, sino quítame la música, quítame a mi madre de 101 años, quítame a mi pareja, a mis amigos…

P: ¿Está la poesía en muchos más sitios más allá de los libros?
R: Claro, la poesía no siempre está en los libros. Debe estar en la calle. Tiene su sentido cuando tú vas andando por ahí y dices un buenos días, cuando alguien te sonríe, cuando el Lega sube a Primera, cuando ves una obra pictórica… Hay tantos motivos para celebrar la vida…

P: ¿El arte como misión?
R: Una de las funciones esenciales del arte es hacernos mejores sin nosotros saberlo. Si cuando ves una obra de Rafael, después de esos cinco minutos eres un poquito mejor, ha cumplido su objetivo. El arte ahonda en los bajos fondos…

P: Y por ahí, la música y la poesía, que pueden caminar de la mano…
R: Sí, poesía y música siempre van unidas. He pensado que la poesía es una canción que ya de por sí lleva insertada su propia cadencia… Un poema en sí mismo es una canción.

La Palabra y el Tiempo III

P: Uno de tus grandes proyectos es La palabra y el Tiempo, ¿cuál es su origen?
R: Esta idea nace cuando yo tenía 18 años. Nace cuando musicalicé un poema de Gabriel Celaya, que fue el primero que musicalicé. Fui intercalando textos de autores y otros míos. Los recogía y los convertía en canción. En esa fusión, nace la chispa y que puede resultar maravilloso. Tan maravilloso como alguien que te cante el Verde que te quiero verde de Manzanita. La melodía es intrínseca al propio poema.

P: Y ahora tenemos la tercera entrega de La palabra y el Tiempo…
R: Así es, lo único que puedo hacer es dar las gracias a Dios por lo bien que se porta conmigo. En ella tenemos a gente como Amancio Prada, Patxi Andión, Mónica Molina, Alicia Borrachero o Paco Ortega que es quien produce esto, es como un hermano, me aporta experiencia.
No sólo desgranamos poemas musicalizados por mí, sino que hay autores de mucha calidad que interpretan los suyos propios.
Fíjate, el Verde que te quiero verde es un ejemplo de anadiplosis. Además, es un poema que no entiende ni Dios. Entra dentro de ese simbolismo de Federico, de ese chasquido que existe entre dos mundos primitivos y nace el fósforo. Esa es la gran poesía de Federico. La palabra adquiere más sentido cuando se vuelva más en el significante que en el significado. El material de la poesía es intangible, es la palabra y no se puede tocar con las manos. Quien pueda utilizar la palabra y con ella provocar una determinada emoción, está haciendo poesía.
Este proyecto es como un coche que yo me compro cada tres años y que no entendería mi vida sin él…

P: Además, tiene un componente solidario. ¿Dónde lo podemos buscar?
R: Sí, el 5% a va la Asociación de Esclerosis Múltiple de Leganés. El primero fue para Cruz Roja y el tercero para el comedor Paquita Gallego.
Para el disco, aquí en Leganés, tenemos diferentes papelerías como Dominó, Punto y Coma, La Libre de Barrio o en el FNAC. Las críticas no han podido ser mejores. Ahora, estamos en plena vorágine de promoción y muy ilusionados para que vaya adelante.

P: Yo me dejo guiar mucho por la intuición. ¿Es ésta una herramienta útil para el poeta?
R: Sin duda, las cosas nacen de la intuición y luego viene la técnica. La intuición está plagada de conocimiento. Es un conocimiento que llevamos impreso. Somos cinco sentidos al servicio del hombre, que es lo que decían los griegos.

Medalla de plata de Leganés

P: Este próximo lunes, recogerás la medalla de plata de Leganés en un acto institucional…
R: Lo primero que tengo que agradecer es a quién me ha propuesto para ello, que es ULEG. También a los demás grupos que han refrendado la propuesta de Carlos Delgado. Ni en mis mejores sueños me lo habría imaginado. Para mí es algo muy importante, es que yo estoy China y estoy hablando de Leganés. Es algo para querer aún más a mi pueblo, aunque me da mucha vergüenza. Y no he tenido vergüenza jamás. Date cuenta de una cosa, Adrián: no estás hablando con cualquiera, estás hablando con el peor cantante del mundo y con el que ha desafinado como nadie en este mundo (risas); para que veas que yo no he tenido vergüenza jamás, pero esto me ruboriza. Es como si te pega Tyson una castaña y me ha dejado noqueado.

P: Seguro que ya habrás preparado lo que vas a decir…
R: Sí, he preparado unas cuantas palabras de lo que supone para mí esta entrega y consideración. Y en ella, se encuentran todos los paisanos que conformamos Leganés y que vamos con nuestros latidos para que Leganés crezca cada día. Utilicemos el simbolismo de Federico y digamos que en esa medalla van mis amigos pintores, músicos…

P: ¿Cómo ves la cultura de tu pueblo?
R: Me parece que Leganés tiene un nivel en cultura muy alto. Algunas veces, ha sido referente por sus autores que conforman este espectro cultural. Tiene tono muscular en esta área.
La cultura ha tenido un poso muy importante en Leganés. Este pueblo ha tenido cosas que vienen en los libros de Historia… Aquí ha estado Blas de Otero…

P: Y ahora, ¿qué?
R: Ocurre que La palabra y el Tiempo III acaba de salir. Pero, por otra parte, sigo escribiendo. Estoy presentando mi último libro que se llama Un invierno llamado frío, hace unos días estuve en la Villa del Libro de Ureña. Sigo escribiendo poemas que van bajo el título Toda la luz es nuestra. En fin, con varias cosas… Para mí, escribir es seguir respirando. Nunca estoy satisfecho y nunca me leo.

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