LEGANÉS

ULEG: ¿y ahora, qué?

Este domingo se cumple ya una semana del 26M. En Leganés el resultado ha sido claro, el ganador es el partido socialista. El PSOE de Santiago Llorente aupado por el de Sánchez y la cohorte ministerial que tanto ha visitado el municipio en campaña. El electorado ‘pepinero’, en su soberana decisión, ha decidido otorgar hasta 10 concejales a un candidato, Llorente, que ha metido como ‘número 3’ de su lista a un imputado por falso testimonio y denuncia falsa, Javier Márquez, que a partir de ahora será concejal delegado. En esa línea, el mismo electorado ha decidido premiar a un partido, el PSOE, que ha despachado más de 20 millones de euros de todos y de todas en sentencias, que ha invitado con dinero público a afiliados suyos en restaurantes de lujo, que se ha reído de los ciudadanos con la carencia de pedal en los cubos de basura o, entre otras tantas cosas, ha dado sepultara a la piscina Solagua.

Hasta el preciso momento de la apertura de urnas, sólo cabía una pregunta en este municipio: ¿PSOE o ULEG? Ninguna otra propuesta contaba con opciones serias de hacerse con la alcaldía. Esto, desde luego, supone ya un mérito notable para la formación vecinal que peleó hasta el final batiéndoselas con una marca franquiciada con 140 años de edad. No en vano, este resultado no alcanza para las expectativas que, en base a su auto exigencia, había generado Unión Por Leganés. Seguramente con el correr del tiempo, haber salido segundos se pondere acorde al merecimiento. Hoy es anecdótico. El objetivo era gobernar o, para ser más explícito, expulsar en primer lugar a quienes han maltratado en los últimos lustros a esta ciudad y la han llenado de corruptelas y gestiones indeseables.

¿Qué ha ocurrido con ULEG para esa bajada en dos concejales y pérdida de alrededor de 5.000 votos respecto a los resultados cosechados en 2015? El mismo electorado soberano ha evaluado que tener un cero en el casillero de corrupción no ha sido suficiente. Tampoco, en opinión de la mayoría de votantes, basta con haber llevado a cabo, desde la Oposición, el ‘Proyecto Leganés’, con el que ayudaban crematísticamente a deportistas, entidades, artistas, asociaciones fuere cual fuese su tendencia politica… De la misma forma que el arduo trabajo de investigación y de denuncia que ha abanderado su portavoz, Carlos Delgado, y que ha destapado, en pos a una ciudad mejor y digna, muy variadas situaciones e irregularidades cometidas por el equipo de Gobierno ha calado. Por supuesto, que cualquier miembro o edil de ULEG haya estado presente hasta en los campeonatos de parchís del pueblo o enarbolase la información y asesoramiento multitudinario a los afectados por el ‘Caso Funnydent’, gratis et amore, ha resultado mínimamente considerado en las urnas.

Es así. En la vida no se vive de los merecimientos, sino de las realidades. Algo habrá hecho mal ULEG. Podría ser el pensamiento lógico a estas alturas de la reflexión. Sin duda, la autocrítica tiene que estar. Bien, a diferencia de los que han obtenido 10 representantes plenarios no llevan ningún imputado en sus filas, a diferencia del PSOE, ULEG no se ha gastado miles y miles de euros del erario en irse a comer con sus afiliados. ¿Han sido contundentes y agresivos en el tono? Eso nunca lo ocultaron. ULEG no nació para ser un Calle, Bejarano o Muñoz… Ni tan siquiera un Egea, a quien la inercia del marketing ‘riveriano’ le ha llevado a tener tres concejales, sólo uno menos que ULEG. El soberano electorado ha premiado al de la vitamina naranja sin que se le haya visto apenas por acto alguno en toda la legislatura, a pesar de sus problemas con Hacienda, aunque no haya tenido ni apoderados o sus ‘números 2 y 3’ vengan de Valdemoro a ‘pescar’ la nómina de las costillas de Leganés.

¿Entonces, qué? ¿Algo habrá? Una de las primeras reflexiones públicas que hicieron desde la formación vecinal fue lo que denominaron ‘el tsunami Sánchez’, a la par que recordaban que en el 2011 fue el del PP y en el 2015 el de las CUP. Aquí Leganemos llegó a obtener, merced al soberano electorado, seis ediles. Luego se evaporó hasta llegar al fraude electoral. Es cierto que el protector de imputados, Llorente, se trajo varias veces al presidente del Gobierno y a varios ministros. Getafe y Fuenlabrada especialmente estaban fuera de duda y había que echar el resto donde las cosas no estaban seguras. Es cierto que eso ha tenido su efecto en un censo donde el porcentaje que arrima su elección a las inercias nacionales aún pesa mucho. Sin embargo, agarrarse a eso es como hacerlo a una ola del mar. En 2023 puede llegar ‘la erupción naranja’ o el ‘arreón’ de quien quieran ustedes. Contra eso, cierto es, se antoja difícil competir.
Por otro lado, no lo es menos la lucha contra el lodazal. Es un dato objetivo, sobre todo en las últimas fechas de la campaña, la ‘suciedad’ que se ha vertido contra ULEG. Ahí están las noticias de hace unos días para recuperar la ingente cantidad de mentiras y falsedades vomitadas a través de panfletos infames, a los que la Justicia los tiene pendiente de actuación, o de libelos dirigidos por ladrilleros procesados a los que Llorente ha invitado a comer con el dinero de la caja pública del Consistorio. Pero es Santiago quien dispone de 10 ediles.

¿Y, realmente, a quién llega verdaderamente esta información? ¿Qué porcentaje del censo está informado en una forma considerable durante los cuatro años de mandato? En cualquier caso, todos tienen ojos para ver el estado de nuestras calles, por ejemplo.

ULEG, con todo, ha demostrado ser el único rival del PSOE. Esto lo demuestra, sin ir más lejos, los ataques sufridos o las amenazas napolitanas del presidente de UNELE, perfiles ‘anónimos’ dando la matraca a todavía cargos plenarios de Unión Por Leganés o el empresario del C.D Leganés haciendo el caldo gordo a Llorente en su obsesión contra la propuesta vecinal. Pero lo certifica la errática elegancia del PSOE en la victoria. También hay que saber ganar. No obstante, concejales socialistas ya electos se han dedicado a restregar por redes sociales la derrota de los independientes o, el más claro todavía, es que ni en su foto post recuento se olvidan de Delgado y equipo. En ella salen mostrando con sus manos el número 4. No hace falta ser ingeniero para hilar el gesto con la mala baba de recalcar el guarismo de su rival. Como niños se queda corto.

En suma, ¿seguirá Delgado? Parece que sí. ¿Ha caducado la ciudadanía el proyecto de ULEG? Es difícil responder a esto ahora, si bien los votantes han dejado claro que no quieren salir más allá de la elección entre Pepsi y Coca Cola. Por eso mismo ULEG no ha sido castigado exactamente. Es que otras opciones nuevas no han tenido tampoco respaldo suficiente. Podrían haber cosechado más sufragios Cs o Unidas Podemos. Pero no. La gente ha votado a lo de siempre. Es una pena no tener la oportunidad de juzgar a alguien nuevo. Qué aproveche lo votado.

Y, poca cosa más. Bueno, una. El pleno pierde a una persona buena: Carlos Gustavo Aranzana Carpintero.

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