EL FRANCOTIRADOR NERVIOSO

La evolución del esfuerzo

Actualmente buscamos diferentes caminos para lograr un objetivo evitando al máximo acudir a ello por medio del camino más seguro: el esfuerzo. Esforzarse duele y el ser humano huye del dolor, es natural, pero esforzarse sienta las bases del aprendizaje, sienta las bases de la preparación. Queremos encontrar el éxito o cumplir un objetivo de la forma más fácil y rápida, en algunos caso acudiendo al “todo vale”. Quizás los programas de tv tengan mucha culpa, quizás sea una cuestión de generaciones.

En la vida aprendemos siempre, aun cuando lo intentamos y fallamos, se aprende más de la derrota que de la victoria, el poso de la derrota es mayor, nos incomoda y nos reconcome durante más tiempo. Incluso avergüenza. Aquí la clave de todo, esa preocupación es lo que nos hace aprender aunque no nos demos cuenta.

Tenemos que aprender todos de todos, quien aprende de los demás es quien realmente se enriquece. Nuestra sociedad necesita todo tipo de personas, pero la juventud actual vive de manera distinta. Ellos han nacido en plena era digital, por lo tanto no han tenido que adaptarse a los cambios. Han nacido en un mundo donde los padres les han dado más facilidades, creo que hoy día los jóvenes(en su mayoría) no conocen lo que es el afán, el ahínco, el sacrificio, el sudor por lograr un sueño, el trabajo duro compaginado con los estudios, la mayoría reciben mucha ayuda, la mayoría se conforman con menos de lo que podrían conseguir. Pero la culpa principalmente la tiene Internet; controlan bien las Redes Sociales, las APP, los Videojuegos, etc. Pero, ¿Por qué para poder consumir alcohol, tabaco, apuestas… es necesario ser mayor de edad? Sin embargo, acceden a teléfonos móviles sin ser mayores de edad, no pensamos en los peligros que conllevan, tampoco en su adicción. En la sociedad actual donde el estrés lo envuelve todo no nos paramos a pensar en este tipo de cosas. No pensamos en el valor de las cosas, antiguamente los chicos tenían paga, ahorraban e incluso en verano buscaban trabajos para ganar un extra o los fines de semana. Al parecer muchos departamentos de RRHH están valorando desde hace un tiempo a los jóvenes que han trabajado en empleos “basura” durante sus veranos o durante sus estudios, de esta manera dan valor al esfuerzo.

Las consultoras y los expertos de RRHH saben que si un chico ha trabajado durante su tiempo libre compaginándolo con su formación o si hay jóvenes que han trabajado en el extranjero en empleos de todo tipo para pagarse los estudios, ellos muestran un punto diferenciador, un argumento de valor muy a tener en cuenta para una futura contratación. Me parece bien, porque realmente eso es un argumento que demuestra que esa persona no va a esconderse en situaciones difíciles, demuestra que no se esconde ante el trabajo.

Algunas veces pienso en cómo me he equivocado en la vida por no tener el referente juvenil más adecuado, he fallado por estudiar lo mínimo, por conformarme con un “5”, e incluso por disfrutar los veranos en lugar de aprovecharlos para mejorar mi formación o experiencia profesional. Yo no soy ejemplo de nada y tarde mucho en darme cuenta de las cosas, pero valga este escrito para recordar que algo estamos haciendo mal.

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